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A LOMO DE MULA LLEGAN A ESTUDIAR LOS NIÑOS DE LA VEREDA LA UNIÓN EN AGUACHICA.

DSC 0155“Siempre me levanto a las 4 y media de la mañana porque a las cinco debo estar listo pa’ir a la escuela, son dos horas de camino en mula. Uno se va encontrando compañeros a pie y los que pueda cargar los llevo”. Así comienza cada día el niño Héctor Cuadros Afanador, quien a sus 5 años aprendió de su padre a montar en mula y hoy a sus 10 años ya podría decirse que es un experto en el tema.
Así como él son varios los niños que utilizan estos animales de carga como medio de transporte para asistir a clases en la escuela de la vereda La Unión, en el municipio de Aguachica. Quienes no tienen este “privilegio” lo hacen a pie lo cual les implica por lo menos media hora más de camino, aunque en algunas ocasiones corren con suerte de ser llevados por quienes van en mula.
Sin embargo esto no es un sacrificio para los pequeños, por el contrario ellos disfrutan de esta travesía de dos horas; el verdadero problema está al llegar a su escuela, especialmente a su salón de clases, el cual literalmente es un rancho de paja.
“Las condiciones acá en la escuela han sido difíciles para los niños, tanto de primaria como secundaria, ya que ellos trabajan bajo un rancho. Las condiciones climáticas no ayudan porque ellos tienen que estudiar o bajo el fuerte sol y el calor desesperante o bajo la lluvia, es muy triste”, manifestó Yadelis Patricia Granados, docente de bachillerato.
De rancho de paja a salón de concreto
DID 7537Esta historia bien pudiera sonar al cuento de los 3 cerditos y el lobo, especialmente cuando el lobo sopló y sopló y derribó la casa de paja construida por uno de ellos; en este caso llevando este cuento a la vida real, el lobo se convertiría en las condiciones climáticas como los fuertes aguaceros de la zona o el sol inclemente en época de sequía.
Pero para tener un final feliz, como en todo cuento, los niños de la vereda La Unión comenzarán a disfrutar de sus nuevos salones de clase con una estructura que les brindará las mejores condiciones para disfrutar de sus labores académicas, gracias a Ecopetrol y Fundesmag.
“Ahora sí vamos a estudiar en un salón de clases de verdad. El rancho es bonito pero no nos protege mucho cuando llueve y cuando hace sol el calor es muy fuerte”, manifestó el niño Eduardo Ballén Hernández, estudiante de bachillerato.
Fundesmag y Ecopetrol seguirán comprometidos con la educación de los niños en toda la región del Magdalena Medio.

 

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